
Un día tal como el de hoy, nació la actriz británica Deborah Kerr, que participó en películas como "Tres vidas errantes", "Divorcio a la americana", "Mujer sin pasado", "Casino Royale", "El ojo del diablo" y "El compromiso".
Su verdadero nombre era el de Deborah Jane Kerr-Trimmer.
Nació en
Helensburg, un pequeña población
escocesa, el
30 de septiembre de
1921. Su padre era un militar que sufría las consecuencias de las heridas ocasionadas durante la
Primera Guerra Mundial. Siendo una joven tímida, descubrió la interpretación como un medio para expresarse. Su tía, que era profesora de actuación, le consiguió algunos papeles en obras teatrales mientras era aún adolescente.
Durante una de estas interpretaciones Kerr fue descubierta por un productor de cine británico, quien la contrató para dos películas en
1941 (una de ellas el clásico de
Gabriel Pascal Mayor Barbara junto a
Rex Harrison, sobre la obra teatral de
George Bernard Shaw). Kerr tuvo éxito y se convirtió rápidamente en una incipiente estrella del cine británico de la mano de la compañía cinematográfica
Rank, interviniendo en títulos del calibre de Hatter's castle (
1942, Lance Comfort), adaptación de una novela de
A. J. Cronin, en compañía de James Mason,
Robert Newton o
Emlyn Williams; la célebre
Coronel Blimp (
1943,
Michael Powell y
Emeric Pressburger) junto a
Anton Walbrook, considerada por la crítica como una de las diez mejores películas de la historia del cine británico; Separación peligrosa (
1945,
Alexander Korda) al lado de
Robert Donat, I see a dark stranger (
1946, Frank Launder) emparejada junto al notable actor
Trevor Howard; o Narciso negro (
1947, Michael Powell), en un cast completado por
Jean Simmons,
Flora Robson y
Sabu.
Poco después, la
Metro-Goldwyn-Mayer la contrata y Kerr se traslada a Hollywood donde comienza una exitosa etapa de imborrable recuerdo para todos los amantes del buen cine. Así, por citar algunos títulos, destacan If winter comes (
1947,
Victor Saville), interesante drama donde Kerr formaba parte de un cast que completan
Walter Pidgeon,
Angela Lansbury y
Janet Leigh; The hucksters (
1947,
Jack Conway), thriller donde compartía protagonismo con
Clark Gable,
Adolphe Menjou y
Ava Gardner;
Edward, mi hijo (
1949,
[11] George Cukor) con
Spencer Tracy;
Las minas del rey Salomón (
1950,
Andrew Marton y
Compton Bennett) compartiendo cartel con
Stewart Granger y
Richard Carlson; la célebre superproducción basada en la novela de
Henryk Sienkiewicz Quo Vadis? (
1951,
Mervyn LeRoy) junto a
Robert Taylor o la estupenda versión de
El prisionero de Zenda que
Richard Thorpe rodada en
1952 de nuevo con Stewart Granger y con
James Mason y
Jane Greer.
Kerr se sintió, no obstante, encasillada en cierto tipo de personajes femeninos un poco estereotipados, por lo que aceptó en
1953 trabajar para la
Columbia en
De aquí a la eternidad, encarnando a un personaje más libre e independiente -pese a estar casada con un mando del ejército y formar un avenido matrimonio-, y con una escena pasional y, para la época, bastante erótica con
Burt Lancaster, que rozó el escándalo y con la que rompió su imagen de heroína virginal e ingenua. La película tuvo gran éxito por su guion (basado en la novela de
James Jones), calidad artística y reparto (
Frank Sinatra,
Montgomery Clift,
Donna Reed,
Ernest Borgnine,...) y Kerr fue candidata al
Oscar como mejor actriz principal.
A partir de entonces, la actriz empezó a demostrar su enorme talento para papeles dramáticos ricos en matices y con sugerentes implicaciones emocionales y/o psicológicas, aplicando la solidez adquirida en sus experiencias teatrales como base de un método que va abriéndose paso en su manera de interpretar para el cine. Alternó toda clase de papeles en películas tan destacadas como
Julio César (
1953,
Joseph L. Mankiewicz) compartiendo cartel con
Marlon Brando, James Mason,
Greer Carson o
Louis Calhern;
Vivir un gran amor (
1954,
Edward Dmytryk) al lado de
Van Johnson en una historia sobre una novela autobiográfica de
Graham Greene, versionada en
1999 por
Neil Jordan con todavía mayor fortuna en "
El fin del romance";
El rey y yo (
1956,
Walter Lang) con
Yul Brynner y
Rita Moreno, también numerosas veces llevada a la pantalla (la más reconocida, en
1946 con
Rex Harrison y
Linda Darnell, y la última en 1999 con
Jodie Foster); Té y simpatía (
1957,
Vincente Minnelli) junto a
Leif Ericson y
John Kerr en una comedia de alta sociedad sacada de una exitosa obra de teatro; Sólo Dios lo sabe (
1957,
John Huston), en una de sus mejores interpretaciones al lado de
Robert Mitchum; la inolvidable
Tú y yo (
1957,
Leo McCarey) en compañía de un
Cary Grant inmenso, con el que formó una de las mejores parejas cinematográficas que se recuerdan; el exitoso drama de origen teatral
Mesas separadas (
1958,
Delbert Mann) con
Burt Lancaster,
David Niven,
Rita Hayworth y
Wendy Hiller logrando un Oscar; Buenos días, tristeza (1958,
Otto Preminger), sobre la famosísima novela de
Françoise Sagan; y la excelente Días sin vida (
1959,
Henry King), donde la actriz realizó su última gran interpretación de los años 50 como esposa del escritor Francis Scott Fitzgerald (
Gregory Peck).
Los años 60 muestran que, pese a la calidad de sus interpretaciones y al éxito comercial de las películas en que interviene, los críticos y la academia de cine no parecen darse por enterados. Algunos de sus mejores trabajos aparecen en títulos de esta época tales como: Tres vidas errantes (
1960, Fred Zinnemann), de nuevo con Robert Mitchum pero ahora en un soberbio drama de aventuras; Página en blanco (1960,
Stanley Donen) en un duelo interpretativo con Cary Grant, Jean Simmons y Robert Mitchum;
¡Suspense! (
1961,
Jack Clayton) o la mejor versión de la célebre novela de
Henry James Otra vuelta de tuerca, en el papel de madura institutriz en una mansión donde se esconde un oscuro secreto, junto al gran
Michael Redgrave y
Pamela Franklin; Sombras de sospecha (1961, Michael Anderson), acompañando a Gary Cooper en su última aparición en la pantalla; o
La noche de la iguana (
1964,
John Huston), sobre la obra teatral de
Tennessee Williams, con
Richard Burton,
Ava Gardner y
Sue Lyon.
También destacan, en menor medida, obras como Mujer sin pasado (1964,
Ronald Neame), con
John Mills y su hija Hayley; El ojo del diablo (
1966,
J. Lee Thompson), la fallida superproducción paródica
Casino Royale (
1967, John Huston,
Robert Parrish,
Val Guest), Temerarios del aire (1969,
John Frankenheimer), junto a Burt Lancaster y
Gene Hackman; y El compromiso (
1969,
Elia Kazan) con
Kirk Douglas,
Faye Dunaway y
Hume Cronyn, siendo este el año en que se retiró.
A lo largo de su carrera fue candidata seis veces al Oscar, pero no lo ganó en ninguna ocasión. Por ello, la Academia de Cine le concedió en
1994 un
Oscar en reconocimiento a toda su carrera.
A mediados de los años 80, reapareció en la TV británica, con dos notables papeles en el telefilme Reunión en Fairborough (su último trabajo junto a Robert Mitchum) y en la recordada miniserie "A Woman of Substance" ("Toda una mujer"), basada en el Bestseller de 1979 escrito por
Barbara Taylor Bradford que lleva el mismo nombre que narra la vida de Emma Harte.