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viernes, 3 de agosto de 2012

Obsesión

Melodrama de Douglas Sirk, "remake" de "Sublime obsesión" (1935). Se basa en la novela "Magnificent Obsession" (1919), de Lloyd C. Douglas. Se rueda en Big Bear Lake, Big Bear Valley, Lake Arrowhead y Venice (LA) y en plató. Obtiene una nominación a los Oscar (actriz). Producido por Ross Hunter, se estrena en "première" el 4-VIII-1954 (NYC).

La acción tiene lugar en la lujosa urbanización de Brightwood, situada al noroeste de Washington, en Zurich (Suiza) y en un pequeño hospital (Shadow Hospital) de New Mexico, en 1953/54. Adapta por segunda vez al cine una novela de un pastor luterano que en su madrurez escuentra en la novela una vía para explicar a un público amplio sus ideales de perfección. El relato elogia la solidaridad, la generosidad, la ayuda desinteresada a los necesitados, enfermos y desamparados. También es autor de la novela "The Robe", que inspira "La túnica sagrada" (1953).

La película desarrolla un relato destinado a suscitar emociones primarias fuertes. Su tono casi folletinesco provoca rabia, dolor y compasión. El espectador se identifica con las víctimas de infortunios. Al igual que en otras obras, el realizador demuestra elegancia y eficacia narrativa, junto a una excelente dirección de actores. Propone la práctica de la solidaridad como fruto del espíritu humanitario que debería informar la vida de todos. En su análisis observa que la generosidad produce niveles tan altos de satisfacción en el que da que tiende a generar en él dependencias obsesivas. Investiga dos casos en los que la generosidad es personal: la administra y distribuye el que la practica. La propuesta del film convendría completarla con la indicación de que la solidaridad no siempre se ha de relacionar con la disposición de mucho dinero y la gestión personal de la misma. El espíritu de generosidad se puede concretar en aportaciones económicas o personales (voluntariado), a través de entidades humanitarias especializadas (Cruz Roja y otras).

La partitura, de Frank Skinner, se basa en melodías clásicas y clásico-románticas. El "Tema de Helen" se inspira en el Nocturno nº 1, el "Tema de amor" en el Estudio nº 10,3 y el "Tema jocoso" en el Estudio nº 10,4, de Chopin. El "Tema principal" evoca el "Himno de la alegría", de la 9ª de Beethoven. El vals que bailan los enamorados ("Sangre vienesa") es de Johann Strauss. Añade coros de fondo estremecedores.

La fotografía, de Russell Metty, acompaña el drama con una paleta de colores pastel, que envuelven en tonos cálidos las aristas del drama. Sitúa la cámara en ángulos insólitos y dibuja imágenes de magnífica composición. Elabora un análisis de las variaciones de luz natural, iluminación artificial, sombra y oscuridad, que aproximan al espectador a la experiencia de la visión y la ceguera física, la obcecación espiritual y el descubrimiento de la verdad. Elogia la vida con luminosas imágenes exteriores y abundantes elementos decorativos de interior, como plantas, arbustos, flores.
El joven playboy Bob Merrick tiene un accidente al pilotar temerariamente (a 180 millas/h) su lancha motora. Se salva gracias al pulmón mecánico del Dr. Phillips, que muere al sufrir un ataque y no disponer del mismo. Su fallecimiento pone de manifiesto la dedicación de sus cuantiosos ingresos (es un médico de honorarios muy elevados) a la práctica en secreto de la caridad hasta límites obsesivos. El recuerdo de su ejemplo arrastra a Merrick a asumir como propio el papel del Dr. Phillips.

TÍTULO ORIGINAL Magnificent Obsession
AÑO 1954




DIRECTOR Douglas Sirk
GUIÓN Robert Blees (Novela: Lloyd C. Douglas)
MÚSICA Frank Skinner
FOTOGRAFÍA Russell Metty
REPARTO Jane Wyman, Rock Hudson, Barbara Rush, Agnes Moorehead, Otto Kruger, Helen Kleeb, Paul Cavenagh
PRODUCTORA Universal Pictures
PREMIOS 1954: Nominada al Oscar: Mejor actriz (Jane Wyman)


SINOPSIS Bob Merrick, un joven multimillonario, egoísta y engreído, sufre un accidente mientras conduce una lancha motora. En el hospital le aplican provisionalmente el pulmón artificial del doctor Phillips, pero desgraciadamente éste sufre un ataque repentino y muere. Su viuda Helen descubre entonces que está completamente arruinada, a pesar de que los honorarios que percibía su marido eran muy elevados. La razón es que él, sin que ella lo supiera, repartía el dinero, de manera anónima y altruista, entre los necesitados. A partir de ese momento, una serie de extrañas circunstancias mantendrán unidos a Helen y Bob, a pesar de tener caracteres muy distintos. (FILMAFFINITY)
CRÍTICAS ----------------------------------------
"El maestro del melodrama Sirk ofrece lágrimas a saco en una de sus películas más conocida, brillantes y folletinescas (hay que decirlo todo). (...) La maravillosa e injustamente olvidada Jane Wyman fue candidata al oscar" (Guillermo Altares: Diario El País)
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Remake de un filme de 1935 dirigido por John M. Stahl, de mismo título original. (FILMAFFINITY)
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Escrito sobre el viento

Douglas Sirk ha sido el gran maestro del melodrama. Conjugaba la suprema elegancia y estilización formal de sus films con la pasión, a la hora de plasmar las emociones y sentimientos del ser humano. Nadie como el cineasta de origen alemán supo dar categoría de ARTE a un genero del que se ha perdido la formula mágica, ¿o tal vez el talento? de cómo realizarlo.

La relación del hijo de un rico magnate del petróleo (Stack), con su mejor amigo (Hudson), de origen humilde, se torna tempestuosa cuando ambos se enamoran de la misma mujer (Bacall). Historia de amores, celos y pasiones desatadas; de amistad y renuncia; de deseo, frustraciones y fracaso, “Escrito sobre el viento”, es, el MELODRAMA con mayúsculas. Sirk nos subyuga desde las impactantes imágenes de ese deportivo amarillo que circula a gran velocidad, conducido por un borracho Kyle Hadley (Stack), con las que comienza el film, y que enlazan con la elegante presentación de todos los personajes.

Un largo flashback, que nos lleva de nuevo al presente, y que encuentra su dramático desenlace en el poderoso clímax final, son las líneas maestras de la atrevida estructura narrativa del film. El soberbio guión, -no exento de un cierto mensaje con moralina-, una puesta en escena abarrocada y la magistral dirección de Sirk, potenciados por la fotografía, de colores saturados, de Russell Metty y la partitura de Frank Skinner, que adapta con acierto la canción “Written on the wind”, que abre y cierra el film, compuesta por Victor Young, transforman una historia desbocadamente melodramática en fotogramas de oro puro que ya son historia viva del cine. Capitulo aparte merece la soberbia “performance” de todos los actores, maravillosamente dirigidos por Sirk, desde un Rock Hudson, que sortea con brillantez los peligros del personaje quizás menos creíble del film, y alrededor del cual pivotan todos los demás, la majestuosa interpretación de Lauren Bacall, -muy alejada del cliché interpretativo de sus films con Bogart-, y con especial mención para la sublime interpretación que del atormentado Kyle Hadley hace un Robert Stack sensacional, y para la superba interpretación -merecido oscar a la mejor actriz secundaria- que de la pasional y desequilibrada Marylee Hadley hace una Dorothy Malone impagable, que al igual que Rock Hudson y Robert Stack siempre estuvo mejor que nunca bajo la dirección del maestro alemán, y que al año siguiente volverían a reunirse en otra obra maestra de Sirk, la magistral “Ángeles sin brillo”. 

Inolvidable obra maestra de una manera de hacer cine irremediablemente perdida.

Film de una riqueza visual y conceptual apabullante , creo justo destacar dos momentos mágicos: La secuencia del frenético y erótico baile de Marylee mientras su padre esta muriendo y la imagen de una Marylee, heredera de un gran imperio petrolífero, pero sumida en la más terrible soledad, abrazada a la maqueta de una torre petrolífera, con un cuadro de su padre en idéntica postura, que preside el plano, como metáfora del fracaso total y absoluto de los valores de una cierta clase social.
  
Elegante y sofisticada. Aparentemente frívola y hondamente reflexiva en cuanto a insatisfacción personal se refiere. Toda una obra maestra de la ironía. La sutileza de la dirección de Douglas Sirk consigue infundir una crítica clara y contundente de la convencional sociedad norteamericana, narrada con absoluta brillantez. Los aspectos visuales del film están cuajados de simbolismos y la puesta en escena evoca una vida de excesos vacía. La película refleja la decadencia del modo de vida norteamericano en un clima opresivo de frustración sexual, alcohol y dinero.

A partir de una historia melodramática Sirk extrae toda una serie de emociones, gracias a un admirable uso de los elementos cinematográficos como una amplia paleta cromática, que reluce los excesos de una vida vacua y la composición de unos primeros planos soberbios.

Desde los primeros compases del film observamos todo un torbellino de sentimientos narrados de un modo electrizante, condensado y poderosamente lírico. Los personajes se disponen como imágenes especulares invertidos (el bueno frente al malo) pero cada uno, finalmente, ocupa una posición compleja y contradictoria en el imposible orden de las cosas.

La película es toda una exposición de emociones: amores no correspondidos, relaciones familiares fracturadas, pasión, celos y frustración vital. Toda una galería de sentimientos que Sirk domina con mano férrea, sin fisuras, consiguiendo un idóneo perfil y perfecta definición de unos personajes dolorosa y emocionalmente abandonados. Todo ello acertando plenamente en el progreso de dichas relaciones y describiendo sabiamente la historia de sus vivencias, traspasadas con diáfano apasionamiento al ánimo del espectador.

Pocas películas son a la vez tan viscerales y audaces como ésta. Un melodrama hecho con pasión, seriedad e inteligencia.

Mención aparte merece la interpretación de Dorothy Malone cuya excelente composición resulta fascinante. Una de las mayores cotas alcanzadas por el séptimo arte que Sirk firmó con pluma de oro. Toda una joya.


TÍTULO ORIGINAL Written on the Wind
AÑO 1956




DIRECTOR Douglas Sirk
GUIÓN George Zuckerman (Novela: Robert Wilder)
MÚSICA Frank Skinner
FOTOGRAFÍA Russell Metty
REPARTO Rock Hudson, Lauren Bacall, Robert Stack, Dorothy Malone, Robert Keith, Grant Williams, Harry Shannon
PRODUCTORA Universal Pictures
PREMIOS 1956: Oscar: Mejor actriz secundaria (Dorothy Malone). 3 nominaciones


SINOPSIS Kile Hadley, un magnate del petróleo, y Mitch Wayne, su mejor amigo y empleado, se enamoran de la misma mujer: la secretaria Lucy Moore. Kile, que es un alcohólico irresponsable, se casa con ella, aunque Mitch está convencido de que con esta boda Lucy comete un gran error. Al cabo de un año, contra todo pronóstico, Kyle parece un hombre nuevo: ha dejado de beber y presta más atención a sus negocios.
CRÍTICAS ----------------------------------------
"Una obra maestra absoluta. (...) Un melodrama desatado que Douglas Sirk doma con mano férrea (...) con una puesta en escena tan barroca como sólida, compone un abrumador retrato de la institución familiar." (Miguel Ángel Palomo: Diario El País)
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"La decadencia de la sociedad norteamericana y de sus principales valores conforman el argumento de esta exquisita cinta. Imprescindible" (Fernando Morales: Diario El País)
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