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martes, 12 de junio de 2012

El hombre tranquilo

Cuarto y último Oscar de John Ford. Rodada en Irlanda, se basa en el relato breve "Green Rushes", de Maurice Walsh, publicado (1933) en el "Saturday Evening Post". Obtuvo 7 nominaciones a los Oscar y ganó 2 (director y fotografía). Fuera del circuíto de las grandes estudios, fue producida por Merian C. Cooper, G.B. Forbes y John Ford. Se estrenó el 14-VIII-1952.

La acción tiene lugar en Innisfree (Irlanda), en torno a 1933. Narra la historia de Sean Thorton (John Wayne), antiguo boxeador, que regresa a la tierra de sus antepasados. Conoce a Mary Kate Donerhan (Maureen O'Hara), hermana del bravucón "Red" Will (Victor McLaglen). La enemistad entre Sean y Will hará difícil el noviazgo de los enamorados.

La película está ambientada en los años 30, lo que permite exponer las antiguas costumbres sobre las relaciones entre los jóvenes casaderos, dependientes de autorizaciones familiares, de la figura imperativa del acompañante-carabina y de la dote de la mujer. El cuadro es rico en matices y de gran ineterés documental. La sumisión de la mujer repecto del padre o, en su defecto, del hermano mayor y después del marido es abordado con precisión narrativa y una dosis acertada de sentido burlón y crítico. Mary Kate acepta el papel que socialmente se le asigna, pero lo hace desplegando un grado elevado de independencia, criterio propio y orgullo personal, que convierten al personaje en una figura respetable y seductora. Se exaltan los valores de la tolerancia, solidaridad, amistad y sinceridad. Destaca la escena de los vítores de los católicos, incluído el párroco, a favor del Rvdo. Cyril Playfair (Arthur Shields), de la protestante Iglesia Irlandesa, para evitar su traslado. La película desvela al espectador antes que a los actores el secreto que esconde la aversión de Sean a las peleas. Con ello la obra obtiene la complicidad del público y su inmersión en la acción como partícipe de la misma. Destacan la escena de la conversación en el cementerio, la carrera de caballos en la playa y la final.

La música incluye una vibrante partitura original de aires celtas y románticos. Incorpora, además, canciones populares tan bonitas como "Turalye Anne", "Galway Bay" y "The Isle Of Innisfree". La fotografía aprovecha la belleza natural de la campiña y de la costa irlandesa, realiza con maestría las escenas de acción y construye un homenaje al pueblo llano irlandés, a sus costumbres tradicionales y a la característica prevalencia en el mismo de la tipología pelirroja. El guión combina elementos de drama, romance y comedia, en las justas medidas para crear un obra equilibrada, seria y deliciosa, con lances de humor que mueven a la carcajada. Con interpretaciones excelentes, Wayne y O'Hara coinciden por segunda vez como pareja protagonista. La dirección elabora un cálido homenaje a Irlanda y, muy especialmente, al condado de Galway de donde era originaria su familia.

La película es un canto a la vida, al amor y a la amistad. Deliciosa e imprescindible.
El relato guarda semejanzas formales con "La fierecilla domada", de Shakespeare. El guionista y el realizador elaboran un dibujo actualizado y renovado de Mary Kate, que defiende su dignidad (el cobro de la dote) con obstinación y fiereza hasta convertirse en la heroína que domina la situación y a sus dos hombres: el hermano, que no quiere pagar, y el marido, que no quiere cobrar. La obra de Shakespeare ha sido adaptada al cine en varias ocasiones. Destaca la de Franco Zefirelli de 1967, protagonizada por Richard Burton y Elizabeth Taylor.


TÍTULO ORIGINAL The Quiet Man






DIRECTOR John Ford
GUIÓN Frank S. Nugent, John Ford (Historia: Maurice Walsh)
MÚSICA Victor Young
FOTOGRAFÍA Winton C. Hoch & Archie Stout
REPARTO John Wayne, Maureen O'Hara, Barry Fitzgerald, Ward Bond, Victor McLaglen, Jack MacGowran, Arthur Shields, Mildred Natwick
PRODUCTORA Republic Pictures
PREMIOS 1952: 2 Oscars: Mejor director, fotografía color. 7 nominaciones
1952: National Board of Review: Mejor película
1952: Venecia: Premio OCIC
GÉNERO Drama. Comedia. Romance | Vida rural. Comedia romántica
SINOPSIS Sean Thornton (John Wayne), un boxeador norteamericano, regresa a su Irlanda natal para recuperar su granja y escapar de su pasado. Nada más llegar se enamora de Mary Kate Danaher (Maureen O'Hara), una chica muy temperamental, aunque para conseguirla deberá luchar contra las costumbres locales, como el pago de la dote, y, además, contra la oposición del hermano de su prometida (Victor McLaglen).
CRÍTICAS ----------------------------------------
El mundo del cine ha recreado multitud de pueblos encantadores con sus personajes, sus costumbres y sus vidas... pero ninguno como Inisfree. La historia de un ex-boxeador irlandés (inmenso John Wayne) que vuelve de América a su pueblo natal y se enamora de la hermana de su mayor enemigo es una comedia en estado de gracia que transpira el mejor talento de John Ford en cada plano. A pesar de su aparente sencillez, llevó años financiarla, pero afortunadamente tras su estreno se convirtió en un clásico inmediato (además de funcionar muy bien en taquilla en USA). Un film de una magia irrepetible.

sábado, 18 de febrero de 2012

El hombre que mató a Liberty Valance

Obra memorable, que revoluciona el género mediante la transgresión de sus propios códigos. Una reflexión de lirismo inaudito, de desatado romanticismo, acerca del significado del honor, de la distancia entre realidad y leyenda, todo ello retratando a unos personajes crepusculares y atormentados, repletos de matices.


Ford tenía algo más de 65 años cuando rodó esta película. En aquella época el cine clásico se desangraba ya sin remisión; el trasvase de directores iniciados en la TV era imparable y los viejos artesanos tenían cada vez menos predicamento y debían adaptarse.

Tom Doniphon (John Wayne) quemó su casa protestando por un amor perdido y rindiéndose ante lo que sabía inevitable; Ford agotó un género desde la reflexión meticulosa y crepuscular.

Tom dejó su sitio a las compilaciones de legislación y a las asambleas de gentilhombres; Ford apuró posibilidades para que fueran otros, era el turno de esos otros, los que estiraran desde la sobreexcitación lo que él había detallado ya desde el brío y la ternura de un cine con ansias de mito y armazón de orfebrería en estado puro.

Tom disparó el último tiro para así convertir en leyenda el inevitable futuro en el que ya no tenía sitio; Ford grabó en un anticuado blanco y negro la perfección de una forma de hacer cine y dejó paso a la necesaria renovación, a la inexcusable evolución.

Y es que, por mucho que se insista en otorgar el calificativo de crepuscular a películas como Grupo Salvaje, es esta película de Ford la que mejor refleja aquello que esos antihéroes mitificados por el western clásico perdieron con la llegada del ferrocarril y de los “attorney at law”. Quizás porque el propio Ford se estaba disipando también entre el ineludible empuje de los Leone, los Lumet o los Frankenheimer, y ante esa imparable locomotora cuyo innovador trayecto culminaría en los 70.

Así que condensó toda la nostalgia que fue capaz de rescatar en un cactus, un sombrero vaquero a uno noventa y tres del suelo y en una vieja cabaña en llamas. Así lo hizo y luego se marchó. Y se marchó sí, ya lo creo. Aunque aún le quedaran tres o cuatro pelis más.

Se puso el parche, nos dio la espalda y se alejó después de descerrajarle un tiro a la historia del western, del cine clásico, del cine en general, del western crepuscular y a la madre que nos parió. John Ford, coño. John Ford es el cine.

 

TÍTULO ORIGINAL The Man Who Shot Liberty Valance
AÑO 1962


PAÍS
DIRECTOR John Ford
GUIÓN James Warner Bellah & Willis Goldbeck (Historia: Dorothy M. Johnson)
MÚSICA Cyril Mockridge (AKA Cyril J. Mockridge)
FOTOGRAFÍA William H. Clothier (B&W)
REPARTO James Stewart, John Wayne, Lee Marvin, Vera Miles, Edmond O'Brien, Andy Devine, Ken Murray, John Carradine, Jeanette Nolan, John Qualen, Woody Strode, Lee Van Cleef, Strother Martin, Denver Pyle
PRODUCTORA Paramount Pictures
PREMIOS 1962: Nominada al Oscar: Mejor vestuario (Blanco & Negro)
GÉNERO Western | Película de culto
SINOPSIS Un anciano senador del Congreso de los Estados Unidos, Ransom Stoddard (James Stewart), relata a un periodista la verdadera historia de por qué ha viajado junto a su mujer Hallie (Vera Miles) para acudir al funeral de un viejo amigo, Tom Doniphon (John Wayne). Todo comenzó muchos años atrás, cuando Ransom era un joven abogado del este que llegó en diligencia a Shinbone, un pequeño pueblo del Oeste, para ejercer la abogacía e imponer la ley. Poco antes de llegar a su destino, es atracado y golpeado brutalmente por el temido pistolero Liberty Valance (Lee Marvin).

Centauros del desierto

Un hombre parte en busca de los indios que se llevaron a su sobrina. Este es el -aparentemente- simple argumento de un viaje al centro del odio y la intolerancia a cargo del mejor John Wayne. En la mirada cansada de Ethan el racismo late poco a poco, casi sin notarse; ojos caídos de un perdedor que apenas puede esconder un desprecio tan brutal como poco explícito. El maestro Ford volvió a demostrar por qué es el mejor director de la historia del cine en un genial relato lleno de fuerza, amargura, poesía y perfección. Un obra de arte.




Eminente western de John Ford, para algunos el mejor de su filmografía. Escrito por Frank S. Nugent ("Fort Apache"), yerno de Ford y colaborador suyo en varios films, adapta la novela "The Searchers" (1954), de Alan LeMay. Se rueda en exteriores de Utah (Monument Valley), California (Bronson Canyon) y Colorado y en los RKO Studios (CA). Producido por Merian C. Cooper ("La legión invencible") y Patrick Ford, se estrena el 13-III-1956 (EEUU).

La acción tiene lugar en Texas y territorios próximos, a lo largo de 5 años, en 1868-73. Ethan Edwards (Wayne) es un personaje atormentado, solitario, obsesivo, terco y racista, que emprende junto con Martin (Hunter) la búsqueda de su sobrina, la pequeña Debbie (Wood), que los comanches han secuestrado tras asesinar a sus padres.

El film suma western, aventura y drama. Como western es una obra atípica y singular en muchos aspectos. Desarrolla un relato sombrío, en el que el protagonista se mueve a impulsos de deseos dudosos y oscuros, alejados de la iconografía del héroe y de la mitología del género ¿A qué se debe su sed de venganza? ¿Por qué alienta unas ansias de matar irracionales? ¿Cuáles son las intenciones reales que le impulsan a buscar a la sobrina? ¿Lo hace porque quiere matarla, como sospecha Martin? ¿En qué medida influyen en él sus frustraciones y derrotas? ¿Cuáles son realmente sus fantasmas interiores? ¿Padece algún tipo de trastorno psicológico?

El comportamiento de Ethan muestra afanes contrarios a los códigos morales de la sociedad que le rodea (desea a la mujer del hermano, a su sobrina Lucy...). No oculta una actitud racista explícita, descarada, agresiva y exagerada (odia a los indios, les dispara por la espalda...). Practica una violencia desmesurada y escalofriante. Conoce los referentes de los comanches, como demuestra al disparar a los ojos de un comanche muerto para que sus hermanos de tribu sufran pensando que el alma del difunto no conocerá el reposo. Su comportamiento se basa con frecuencia en reacciones primarias, compulsivas y viscerales, en las que no anida la compasión, la comprensión, la tolerancia, el afecto, el respeto. Sumido en un abismo de odio y vileza, conforma uno de los personajes más crudos, desabridos, trágicos e intensos de Ford. Su caracterización, dramática y terrible, incorpora hechuras y dimensiones propias de un personaje de Shakespeare. A través de él, Ford explora algunos de los rincones más oscuros del ser humano y de la conciencia colectiva norteamericana. Algunos críticos advierten paralelismos entre Ethan Edwards y Travis Blickle, el protagonista de "Taxi Dirver".

La narración deviene una odisea que enfrenta al personaje con lo que parece ser su inevitable destino de calamidades, adversidades, derrotas y desarraigo. Al servicio del relato, Ford despliega un estilo claro, limpio, transparente, equilibrado y natural, que enriquece con toques líricos (la puerta que se abre al comienzo y se cierra al final) y emotivos (abrazo de Ethan a Debbie tras elevarla al aire con los brazos). Como es habitual en Ford, abundan los toques de humor. En esta ocasión se apoyan en razones de situación (compra por error de una esposa india), en personajes excéntricos (Mose Harper), en la extraña manera de hablar (Lars Jorgensen), etc.

La música, de Max Steiner, aporta una rica y variada partitura de más de 30 temas. Incorpora canciones de época ("The Yellow Rose Of Texas", 1853) y la balada "The Searchers", de Stan Jones, que se canta al inicio y al final de la cinta. La melodía en off de "Lorena" subraya el interés concupiscente de Ethan por su cuñada Martha (Jordan). La fotografía muestra la notable habilidad de Ford para la composición de imágenes, su admiración por la belleza, exotismo y grandiosidad del paisaje de Monument Valley, el acertado uso que hace de emotivos contraluces crepusculares y el dominio de una rica paleta de color. Gran interpretación de Wayne, en el que posiblemente es su mejor western. Película de culto para muchos.

TÍTULO ORIGINAL The Searchers
AÑO 1956


PAÍS
DIRECTOR John Ford
GUIÓN Frank S. Nugent
MÚSICA Max Steiner
FOTOGRAFÍA Winton C. Hoch
REPARTO John Wayne, Natalie Wood, Jeffrey Hunter, Ward Bond, Vera Miles, John Qualen, Olive Carey, Henry Brandon, Ken Curtis, Harry Carey Jr., Hank Worden, Walter Coy
PRODUCTORA Warner Bros. Pictures
GÉNERO Western. Aventuras | Racismo. Película de culto
SINOPSIS Texas. En 1868, tres años después de la guerra de Secesión, Ethan Edwards, un hombre solitario, vuelve derrotado a su hogar. La persecución de los comanches que han raptado a una de sus sobrinas se convertirá en un modo de vida para él y para Martin, un muchacho mestizo adoptado por su familia.

Duke Wayne

Humphrey Bogart o Zsa Zsa Gabor no han pasado a la historia por ser escritores. Bette Davis o Spencer Tracy tampoco fueron reconocidos pilotos, ni Woody Allen o Harpo Marx consumados sumilleres. Sin embargo su fama como actores les convirtió en reclamo publicitario para la industria del bolígrafo, del automóvil o de las bebidas alcohólicas respectivamente. Las décadas doradas del star-system, ese que fiaba la primacía de una producción cinematográfica a la celebridad del protagonista, dejaron su impronta en el marketing.
 
El tabaco fue uno de los consumibles más identificados con los actores americanos. Compañero insustituible en las grandes travesías del Oeste y apéndice fundamental en los segundos previos al tiroteo, el cigarrillo se publicitó en las bocas de John Wayne, Gary Cooper o Gregory Peck. Otro sentido adquiría en los labios de Bogart y no digamos si exhalaban el humo femmes fatales como Dolores del Río, Joan Fontaine o Dorothy Lamour.  

John Wayne, fumador dentro y fuera del anuncio, acabó contrapublicitándose. Diagnosticado de cáncer de pulmón, puso su atractiva y gran humanidad al servicio de una campaña contra el tabaco.


Marion Robert Morrison, de nombre artístico John Wayne (Winterset, Iowa, Estados Unidos, 26 de mayo de 1907Victoria de Durango, Durango, México, 11 de junio de 1979), conocido popularmente como The Duke (El Duque), fue un actor estadounidense que comenzó su carrera en el cine mudo en la década de 1920. Fue el símbolo de lo rudo y masculino, y fue un icono norteamericano durante muchos años. Es memorable el timbre distintivo de su voz, su forma de caminar y su presencia física. También fue célebre su postura política conservadora y su apoyo a las posturas políticas anticomunistas de la década de 1950.

En 1999, el American Film Institute le otorgó el lugar número 13 en su lista de las 100 Estrellas Más Grandes de Todos los Tiempos. Una encuesta Harris publicada en 2007 le otorgó el tercer lugar entre las estrellas favoritas de los Estados Unidos, la única estrella ya fallecida de la encuesta y, a la vez, la única estrella que había estado apareciendo en ella todos los años.

Su carrera fílmica comenzó en el cine mudo en la década de 1920, pero su éxito y fama se consolidaron entre las de 1940 y 1970. Su imagen ha quedado asociada, para muchos, con el género Western y con las películas de guerra, a pesar de que en realidad trabajó en muchos otros géneros (biografías, comedias románticas, dramas policíacos, etc.).